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España

Alternativas a la colonoscopia para detectar el cáncer a tiempo

The Conversation | 14 Jueves, 09 de Diciembre de 2021 Tiempo de lectura:

En 2020 aparecieron nada menos que 2 millones de nuevos casos de cáncer colorrectal en el mundo, uno de los principales retos actuales de salud pública de los países occidentales. De hecho, en España es ya el cáncer más prevalente.

[Img #6159]Por término medio presenta una supervivencia a 5 años relativamente baja, del 63 %. La buena noticia es que, si se diagnostica en sus etapas más precoces, la supervivencia aumenta hasta el 91 %. Sin embargo, la supervivencia apenas llega al 8 % si el diagnóstico se realiza en las etapas tardías del cáncer.Cribado y colonoscopia para el diagnóstico precoz

Ante estos datos procede preguntarse por qué un número tan elevado de cánceres colorrectales se diagnostica en sus fases más tardías. Sobre todo teniendo en cuenta que en la mayoría de los países avanzados la población tiene acceso a campañas de cribado anual o bianual.

Este sistema de cribado intenta identificar restos de sangre en las heces, método conocido por sus siglas en inglés, FIT (de Faecal Immunochemical Test). Si un paciente tiene un análisis FIT positivo, se le recomienda una colonoscopia, ya que las probabilidades de que el sangrado se deba a un cáncer o pólipo (lesión precancerosa) son muy elevadas.

La colonoscopia es el método de diagnóstico estándar por dos motivos. El primero de ellos es que, si el sangrado lo provoca un pólipo, éste se puede resecar en la misma intervención colonoscópica, provocando menos incomodidades al paciente. El segundo es que, si se confirma que hay un cáncer, en el mismo procedimiento se obtienen biopsias para confirmarlo. En este caso, lo habitual es prescribir una operación quirúrgica para garantizar la completa extracción de las células cancerígenas.

Ni que decir tiene que la colonoscopia no es perfecta. No solo porque necesita una preparación que resulta incómoda para los pacientes. Además, en ocasiones puede dejarse algunas lesiones atrás, porque no es un método 100 % fiable.

Los expertos calculan que, de media, en una colonoscopia el 22 % de los pólipos no se identifican. Los motivos son múltiples. En ocasiones, el problema radica en que la cámara del colonoscopio tiene un rango de visión muy limitado –180 °–. También puede ocurrir que algunos pólipos se “escondan detrás de los múltiples pliegues del colon, o que queden "eclipsados” por restos de heces si el paciente no está bien preparado. Incluso hay ocasiones en que el médico endoscopista no los identifica.

De hecho, hay diversos estudios que correlacionan las horas de experiencia del endoscopista con su grado de detección de pólipos, lo que se conoce como la tasa de detección de adenomas (TDA). Otros estudios han reportado cómo esta tasa de detección puede variar para un mismo endoscopista a medida que avanza la jornada y éste acumula más cansancio.

Todos estos factores llevan a que, en la actualidad, el 8 % de los cánceres colorrectales sean cánceres de intervalo, es decir, cánceres que se diagnostican después de una colonoscopia negativa.

Colon.

Biopsia líquida y otras alternativas

Buscando alternativas, en los últimos tiempos ha surgido un número importante de tecnologías para la detección precoz del cáncer colorrectal. Entre todas ellas destaca la biopsia líquida.

La técnica promete porque, mediante una simple extracción de sangre, permite conocer si un paciente tiene cáncer colorrectal, incluso en sus estadios más preliminares. Sin embargo, de momento la biopsia líquida no sustituye la realización de una colonoscopia: si se detecta un cáncer colorrectal, lo que recomienda la práctica clínica es proceder con una exploración colonoscópica.

A estas alturas también contamos con una batería de tecnologías muy diversas para mejorar la colonoscopia. Estas nuevas herramientas varían desde dispositivos mecánicos que ayudan a aplanar la mucosa del colon y evitan que los pólipos queden ocultos, hasta sistemas de inteligencia artificial que, cuando la cámara del endoscopio enfoca un pólipo, lanzan una señal para alertar al endoscopista. Múltiples innovaciones en la óptica de las cámaras han ayudado también a mejorar la calidad de los colonoscopios en este sentido.

Microondas para detectar el cáncer

En concreto, nuestro grupo trabaja en tecnologías de visión por microondas, lo que en inglés se conoce como microwave imaging. Mediante la emisión y recepción de microondas, como si de un radar se tratara, se pueden conocer las propiedades dieléctricas de los materiales, como la conductividad y la permitividad.

Nuestra hipótesis inicial fue que, si en la mucosa hay una lesión con un crecimiento anómalo, debía existir una diferencia entre las propiedades dieléctricas de la lesión y las propiedades de la mucosa sana que se podrán detectar mediante microondas.

Una vez validada la hipótesis inicial, se construyó y patentó un dispositivo consistente en un conjunto de antenas miniaturizado que, emitiendo en el rango de microondas y procesando la señal recibida, nos permite saber con una altísima precisión si en una determinada porción de mucosa se esconde un pólipo.

Está previsto que esta innovación técnica pase pronto a ser probada en pacientes, a modo de accesorio para los colonoscopios. Esperamos que ayude a que ningún cáncer colorrectal vuelva a ser pasado por alto.


Elena Costa, Dominique Monferrer y Sergi Marcoval Martínez han contribuido igualmente, junto con el resto de autores, a la elaboración del estudio en que se basa este artículo.The Conversation


Ignasi Belda, Profesor en biomedicina. Doctor en inteligencia artificial. Doctor en derecho. Doctorando en historia., Universitat Internacional de Catalunya; Alejandra Garrido Atienza, Software Engineer, doctoranda, Universitat Politècnica de Catalunya - BarcelonaTech; Maria Glòria Fernández-Esparrach, Gastroenterologist at Hospital Clínic de Barcelona and CMO of MiWEndo Solutions, S.L., Institut d’Investigacions Biomèdiques August Pi Sunyer - Hospital Clínic Barcelona / IDIBAPS; Marta Guardiola Garcia, Associate professor, Universitat Pompeu Fabra; Roberto Sont, doctorando, Universitat Politècnica de Catalunya - BarcelonaTech y Walid Dghoughi, Biomedical Engineer, Universidad Politécnica de Madrid (UPM)

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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